La toca, la besa, la soba, esperando que devuelva cada una de sus monedas. Que le devuelva cada uno de sus suspiros en un momento mágico. La máquina es su puta, ella le baila, con sus colores, con sus sonidos; Lo conquista, lo vislumbra y el soba sus botones pagando por sus sexys movimientos, espera el orgasmo ansiosamente y mientras llega , mas y mas monedas van por sus orificios, el suda y le trabaja en espera. Cree que entre más rápido y más fuerte le haga, más fulminante llegará al orgasmo. Su puta decide que es momento. Suena la sirena y se bota en monedas.
Una forma de ver cómo el hombre y la maquina tragamonedas se envuelven en un romance
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